•La Educación Psicomotriz
Los juegos malabares potencian y refuerzan la psicomotricidad, el niño comprende una situación nueva por su medio de exploración y no por referencia a la experiencia de sus educadores. El objeto malabarístico es un elemento fundamental dentro del lenguaje psicomotriz, que se enriquece a lo largo de distintas etapas evolutivas y ciclos educativos.
En este espacio interactivo no solo pasamos un buen rato, además se trabajan aspectos físicos que habitualmente no se tienen en cuenta, pero que tan
importares son para el crecimiento y desarrollo.
•Método
El juego y la relación respetuosa entre niños y monitores es la forma de comunicación perfecta para proponer una serie de ejercicios (situaciones motrices) que contribuyen enormemente a desarrollar la coordinación, equilibrio, precisión y destreza. Para ello hemos realizado especial incidencia en el aspecto lúdico de las actividades, y siempre desde la sencillez y la ternura.
Psicomotricidad: la persona interviene en solitario, sin interacción de compañeros ni advesarios.
Comotricidad: se actúa en compañía, el actuar de uno puede influenciar al otro.
Sociomotricidad: se busca un objetivo común entre los participantes.